... Y me deja vacía


Hoy hablo de recuerdos.
Dulces, insípidos, ácidos, cursis…
típicos de mi aburrido repertorio de reminiscencias.

Hablo de sentimientos que hielan el corazón al evocarlos,
que me hacen añorar el pasado
y repudiarlo cuando intenta volver.

Con rumbo incierto, con un sembradío de dudas,
intento dar pequeños pasos hacia… ignoro hacia donde,
pero por alguna razón deseo que al final de ese inexistente camino,
unos brazos bohemios me estén esperando
y me embriaguen del calor que calla a la tristeza
y la manda lejos por unos meses.

Ansío esa sonrisa que mentirá al decirme que todo irá bien.
Esos labios que me besarán
mientras piensan en el próximo partido de béisbol.
Esas manos que buscarán las mías en un absurdo gesto automático.

En fin, esa perturbadora maraña de códigos
que nos hacen pensar que estamos en el lugar y compañía adecuados.
Y que durará por siempre.

A pesar de conocer el guión y su significado,
en algún rincón de mi cerebro palpita el anhelo de estar ahí.
De dejarme envolver en promesas inútiles
que escucharé con ojos brillosos de emoción.
Los mismos que llorarán a mares cuando no las vean cumplidas.

Sí. Creo que espero colocarme de nuevo
en el ridículo papel de Julieta
y desencadenar el incontenible poder de mis emociones.
De mi amor.
Ese abrazador torbellino de fuego
en el que ardo y hago arder.

Que me exprime,
Que me llena y me vacía.
Que me eleva y me hunde,
Que me mata y me hace vivir...

Nocturna


Silencio. Ruinas. Niebla.


Vértigo eterno que arropa el aliento


y lo consume como el beso del vampiro.


La noche disfraza de sueños la almohada


Coloca la trampa donde caerá mi voluntad.


En círculos de ansiedad, el miedo se acerca.


Su bruma; densa, amarga, volátil,


puede palparse, cual nube de espanto.


Sangre que brota de una herida inexistente,


gemidos lejanos que cortan la calma


sin haber escapado de mis labios.


Quizás provienen del viento,


del insomnio, de las sombras,


de pesadillas lejanas que retuercen la realidad,


Que deshuesan mi alma


Y enmudecen mi dolor.


En esta horca, donde toda luz se vistió de ébano,


Donde toda sonrisa fue arrancada del espejo,


Donde bailan fantasmas que acarician mi cuello,


he muerto ante La Noche.


Noche dueña del aire


y dueña de mi sed.


Desafiante y seductora.


Inagotable.


Imperturbable.


Invulnerable.


Conocedora de que, al rayar el alba,


habrá poseído este cuerpo hasta los huesos.

PLUMA LIBRE ESTÁ DE ANIVERSARIO!!!

Un año ya… ¡Cuántas cosas he dicho! Y cuántas he callado…
Hoy por fin cumple un año este proyecto de vida que se convirtió en una necesidad para mí.
No hay mejor forma de celebrarlo, que escribiendo.
A continuación les dejo lo que me obsequiaron mis musas por este primer cumpleaños.

La bitácora de los sueños


Respiré hondo. Cerré los ojos. Volví a abrirlos.
Y allí estaba.
¡Qué sublime fue el encuentro!

No alcancé a hablar, ni a llorar, ni a reír. Sólo a escribir.
Dejé de ser yo, me convertí en mi pluma.
Integramos un mismo cuerpo en el espacio.

La dejé sentir por mí, andar por mí, soñar por mí.
Recorrimos juntas los senderos de este mágico lugar.


¿Dónde estuvo todo ese tiempo sin que yo lo descubriera?
¿Cómo es que no me atrajo antes su destello?
¿Cómo pude respirar sin verme en este espejo?

Mírenme, soy yo. Éste es mi rostro. El de mis versos.

Debió ser que mi alma sabía de este día.
Lo presintió y me empujó hasta aquí.

Sí, eso fue.
Este rincón ya existía dentro de mí.
Por eso sobreviví hasta verlo de frente.
Hasta verme explotar en él de felicidad.

Éste es mi hogar. El de mis miedos,
de mis caprichos,
de mis deseos, de mis secretos...
El hogar de mis sueños.


“Sueño que vivo entre nubes de musas,
que se dejan fundir por el ardor de mis manos,
que me toman sin aviso consumiendo mi esencia,
encerrándome por siempre a la sombra de lo humano.”

En ningún otro mundo sería yo misma.
Nada hay guardado para esta ave
en un nido
que no sea el de las letras.


“Porque soy el color libre que invade el papel.
Porque soy el papel libre donde vive mi alma.
Porque soy el alma libre que acaricia mi pluma.
Y la hace libre…
Libre, para siempre. ”


P/D: Mil gracias a quienes se han dedicado a compartir su tiempo con mis pensamientos y emociones durante este primer año de Pluma Libre.
Gracias a los que me siguen, a los que me elogian, a los que me critican y a los que me copian.
Debo agradecer además, a las tres personas responsables de que me decidiera a materializar esta idea: Raúl Santiago, Rodnie Jorge y Luís Federico Santana (ellos suelen creer en mí, más que yo misma).
En fin, nunca pensé que algo tan sencillo llegaría a convertirse casi en el centro de mi vida… y me haría tan feliz. Siempre me gustó escribir, pero nunca lo compartía.
Ahora sé que es mi destino. De verdad, ¡amo esto!
Quiero escribir hasta que muera, y quiero que mi huella permanezca viva junto a las de millones de seres que en su paso por la Tierra, honraron a la más noble de las Artes.
Aún falta mucha tinta por verter… ¿Me acompañan?

Lágrimas...


Tentación salada que resbalas por mi rostro,
dejando en mis mejillas tus huellas de desgracia...

¿De dónde vienes? ¿Porqué habitas en mis ojos?
He sentido tu presencia en el borde de mi alma,
inundándola, ahogando mis latidos sin piedad.

Acudes sin llamado, como la sangre a la herida,
y no logro detener tu furia y majestad.

Es tu lenguaje mudo el que lava mis penas,
tus susurros grises los que llenan mi melancolía,
y la dejan parida de recuerdos.
De sollozos. De sombras. De miedos.

Tantas veces has manifestado mi esencia,
que de memoria sabes el instante preciso
para embrigar a mis pupilas con tu néctar liberador.

En el torbellino de emociones en que nadan mis esperanzas,
tu fulgor deslumbra y desvanece todo.

Quieres quedarte, lo sé. Soy tu guarida predilecta.
Lo irónico es que representas a mi huésped preferido.

¿Para qué negarlo? Me amas y te amo.
En mí serás inmortal. Soy tu fuente interminable.

Nuestros nombres tienen la misma inicial.
Talvez nuestros cauces tengan el mismo final.